colibrí y saltamontes

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miércoles, 17 de marzo de 2010

De Fín a Principio

Resulta ser que la famosa frase "las relaciones no te duran ni 2 meses" no salió de mi querida boca, mucho menos de mi consciencia, sino que fue expresada por un muy resentido chico a quien le estaba cortando las alas que le había venido dejando crecer por... justamente... ¡2 meses!

Y la frase me quedó resonando... si bien al principio me molestó, me daba cuenta que le había dado justo en el clavo! mmmmm... capaz que era yo la del problema... o capaz que era porque atraía sólo a los buenudos y a los hijos de puta.... osea, ¡a los que te aburren por ser muy fáciles o a los guachos que te hacen sufrir! ASI NO VALE, tengo que conseguir a alguien normal para decidir... aunque siendo terriblemente honesta conmigo misma.... los he tenido normales también! :S :S :S

Bueno empecemos por los primeros síntomas...

Corría el año 2003 y yo estaba todavía en la mitad de la escuela secundaria, era la gloriosa época de las fiestas de 15; nuestras primeras incursiones en el mundo del maquillaje, del escote y de los tacos!
Casualmente mi seguidilla de historias arranca justamente en una de esas fiestas... era en la casa de la quineañera y, como siempre, ¡estaba la misma gente que estaba en todas las demás fiestas! porque da la casualidad que toodas las demás fiestas eran de mis compañeras de curso! Como siempre estábamos bailando en la mitad de la pista de baile, y si mirabas alrededor te dabas cuenta de que éramos las amigas de la cumpleañera, las locas que intentaban levantar la fiesta porque los demás estaban sentados, comiendo, paseando,.... ¡pero nadie bailando!
En esas estábamos cuando vi una melena rubia y enrulada que se asomaba por entre muchas otras morochas, lacias y engominadas. La melena se acerca cada vez más hasta que empieza a verse a dueño... era un chico un poco mas alto que yo, con unos ojos enormes, verdes y con las pestañas más largas que vi en mi vida! Se paró atrás de una de mis amigas y le tocó el hombro para saludarla cuando se diera vuelta... cuando mi amiga se gira grita y lo abraza: - ¡Benja! ¡Tanto tiempo! ¿Cómo andás? Te presento a mis amigas que no las conocés...
Y a medida que nos fue nombrando nos fue saludando una a una con un beso. Cuando me toca el turno lo miré a los ojos como tengo por costumbre hacer al saludar a alguien... pero esta vez me encontré con los suyos clavados en mí, ¡no había forma de dejar de mirar esos ojos! ¡te hipnotizaban! La escena no debe haber durado más de 2 o 3 segundos, pero para mí fueron muchos más...

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