Al otro día me desperté tarde como siempre, hice algo para la casa y después de almorzar fui a dormirme la siesta en el sillón del living... estaba en el 5º sueño cuando alguien me toca el hombro para despertarme mientras decía mi nombre, abro un ojo entrecerrado para ver quién era el inoportuno y putearlo si tenía la confianza suficiente..¡Pero era Claudio!
Me levanté en dos segundos! - Claudio...¿qué haces acá? - fue en tono de sorpresa, aunque seguro sonó bastante mal..
- Vine a decirte que nos juntábamos ahora a la tarde en lo de Diego, como nadie tiene tu celular tuve que venir... - me dice medio disculpándose...
- aah, ¡bueno gracias! a qué hora se juntan?
- ahora, en realidad estábamos todos ahí y la única que faltaba eras vos, ¿vamos?
Sonaba medio a cita...osea no, porque no me estaba invitando a tomar nada a ningún lado, pero el hecho de que me hubiese ido a buscar especialmente y que lleguemos juntos me olía a segundas intenciones...
- Bueno dale, me pongo las zapatillas y vamos.
Para ir a lo de Diego había que ir primero al pueblo, y para ir al pueblo había dos caminos: el largo, que era el de autos y el conocido por todos; y el corto, que era un sendero que cruzaba la montaña a lo ancho y que sólo conocía la gente del pueblo y mi familia. Asíque guié a Claudio al camino corto. Era muy raro estar con él caminando uno detrás del otro, y más raro cuando se dio vuelta y sin preguntarme me agarró de la mano... (ahí ya no me quedaban dudas de las 2º intenciones, la pregunta era... ¿cuáles eran las mías?), ni qué les digo cuando de repente interrumpió la charla, me soltó de la mano y se metió entre unos espinillos, cortó algo que estaba bastante alto porque hizo puntitas de pie, ¡y volvió con un jazmín silvestre para regalarme!
Fue muy tierno... ese día la pasamos muy bien! jugando al ping pong y al metegol en lo de Diego, cantando canciones, inventando historias...
Al otro día nos volvimos a juntar todos a la tarde en el bar del pueblo, tres de los chicos tenían que buscar sus caballos en unos corrales que quedaban como a 5 km yendo por el camino de autos... ¡asíque en dos minutos se armó una especie de segunda cabalgata!
Salimos todos haciendo chistes y carreras como siempre, llegamos al corral y nos pusimos a buscar los caballos... pero no había forma de encontrarlos! Nos habíamos galopado todo el campo y nada... en eso, ¡se larga a llover!
No hubo que decir nada, todos sabemos que las monturas se arruinan bajo la lluvia y tampoco es muy lindo que digamos andar mojado, asíque pegamos la vuelta!
La idea era volver todo de un galope, pero en medio de la corrida se ve que se había aflojado mi cincha porque no llegué a galopar ni 10 metros que tuve que frenar porque se me caía la montura!
Me bajé y empecé a desencillar, aunque era lo más lerdo, si se me volvía a aflojar la cincha iba a ser peor; asíque mejor volver a encillar bien el caballo.... obviamente que todos habían desaparecido, pero en eso escucho un galope de caballo que se acercaba... era Claudio!
Sisi, cual héroe de novela volvió a socorrerme:
- ¿estás bien?
- sí, no me caí, pero si no frenaba iba a terminar en el suelo porque se me estaba cayendo la montura...
- A ver ahí te ayudo.
En dos patadas ensilló y cinchó perfectamente mi caballo y me ayudó a montar de nuevo, y para completarles el cuadro cursi, ¡volvimos galopando bajo la lluvia todo el camino!
Desensillamos los caballos, metí al mío en el camino a mi campo, dejé la montura en el bar y me pedí algo caliente como para no enfermarme; mientras Claudio fue a cambiarse (porque él tenía pieza en la Estancia vieja, al lado dle bar) y, cuando volvió, me traía un pullóuver!
Al rato fueron cayendo los demás y en dos minutos se armó un partidaso de pool, pero como éramos muchos nos dividimos en dos equipos... y mientras esperábamos a que terminara el 1º Claudio me tenía abrazada por la espalda... ¡yo me moría de verguenza! No me gusta andar acaramelada al frente de la gente... me da cosita! Pero bueno lo dejé...por un rato!
As time goes by...
Hace 14 años